La política se mete en la boca del lobo

jueves, 18 de mayo de 2017

El Congreso reclama la protección integral del lobo mientras que el Gobierno quiere ampliar la caza del cánido y extenderla al sur del río Duero, a lo que se opone la UE.


 Antonio Cerrillo, Barcelona
17/05/2017 02:52 | Actualizado a 17/05/2017 19:49


Protegerlo o ¿cazarlo? Este es el salomónico dilema que plantea la gestión del lobo en algunas zonas de España. Mientras una mayoría en el Congreso y organizaciones ecologistas piden la protección integral del lobo, el Gobierno da aliento a los ganaderos de Castilla y León que reclaman poder cazarlo también al sur del Duero, aunque la UE se opone.

Actualmente, el lobo se caza en las comunidades al norte del río Duero, donde se regula la población de cánidos con batidas u otras modalidades de caza. En cambio, no es posible cazarlo al sur del Duero, al prohibirlo expresamente la directiva comunitaria Hábitat.

Entre tanto, el Congreso de los Diputados aprobó la semana pasada una proposición no de ley en la que pide al Gobierno que el lobo sea declarado una especie en peligro de extinción al sur del Duero, para reforzar su protección. Además, pide que las poblaciones al norte de este río se incluyan en el catálogo especies de protección especial. El texto fue aprobado con el votos de Unidos Podemos, PSOE y ERC.

Los datos del último censo (del 2013) indican que en España puede haber 297 grupos reproductores, cuando en 1987 había 294. Jorge Echegaray, consultor ambiental, sostiene que la protección de este animal está justificada, dado su extremo declive en algunas zonas. En Extremadura o Andalucía ya se da casi por extinguido. “No se ha dado una verdadera recuperación del lobo ni se ha logrado una conexión de sus poblaciones. No ha habido recuperación también a causa de la caza furtiva”, afirma Echegaray.

Catarata de reacciones

La resolución del Congreso ha provocado una catarata de reacciones de los sectores ganaderos y en los políticos del PP. “Esta iniciativa demuestra un gran desconocimiento de la realidad del lobo y de la realidad socioeconómica de Castilla y León. Sus promotores deberán explicar sus motivos en este territorio”, dice Juan Carlos Suárez-Quiñones, consejero de Fomento y Medio Ambiente en Castilla y León.

El sindicato UPA ha mostrado su “enfado mayúsculo”. “La expansión de este animal es enorme. La Junta de Castilla y León ha traído los lobos al sur del Duero. Cada año sufrimos miles de ataques, pero este animal está protegido”, se queja Ignacio Semovilla, secretario general del sindicato UPA en Ávila. “A todo el mundo le gusta el lobo, pero quienes le están dando de comer son los ganaderos”, dice. “Creemos que debe haber un control de este animal. En Ávila se debería reducir el número de manadas a la mitad, porque así se ocasionaría menos daños al ganado”, dice Semovilla.

El Gobierno apoya estas posiciones. Por eso, ha reclamado insistentemente a la Comisión Europea una modificación de la directiva Hábitat para permitir la caza del lobo al sur del Duero.

Rechazo de la UE

Sin embargo, la Comisión Europea ha hecho saber repetidamente que no tiene ninguna intención de modificar la directiva Hábitat. La ministra Isabel García Tejerina sostiene, no obstante, que la UE abre la puerta a una mayor flexibilidad sobre esta cuestión. Esa es su interpretación de un acuerdo de la UE (de 27 de abril) para continuar desarrollando planes de acción para las especies y hábitats naturales más amenazados, así como plataformas de los sectores interesados en la convivencia “con especies conflictivas (por ejemplo, grandes carnívoros). “Vamos a seguir trabajando para que eso sea posible; para que se puedan matar lobos al sur del Duero con el objetivo de regular las poblaciones”, explicaba recientemente García Tejerina.

“Entre lo que dice la resolución de la Comisión y lo que interpreta la ministra media un abismo”, dice Echegaray. “España ya ha sufrido varias negativas a su petición”, recalca este experto.

Ganaderos y desprotección

Los ganaderos castellanos al sur del Duero esgrimen el incremento de ataques al ganado para pedir “controles” al lobo; o sea, poder cazarlo. En Ávila, el número de ataques abonados se ha multiplicado por 12 entre el 2008 y el 2016 (han pasado de 43 a 528), y en Segovia, esa cifra se ha multiplicado por tres en este periodo (de 71 a 235), y también se han dado incrementos importantes en Zamora y Salamanca.

El problema se da en estas zonas porque el ganado (vacas, ovejas) se lleva a los pastos comunales y pasa la noche en el monte sin vigilancia. Las prácticas ganaderas no toman en consideración mínimas medidas preventivas (porque ha desaparecido una cultura de la seguridad frente al lobo), lo que convierte las reses en presa fácil de los ataques.

“La abundancia de lobos no está relacionada con el número de ataques al ganado. En primer lugar, no todos los ataques son de lobos, y en segundo lugar, el número de ataques a ganado depende de las medidas de protección que adopten los ganaderos”, señala Echegaray. “Sin protección del ganado, sí hay conflicto”, añade Echegaray.

Nueva estrategia y medidas preventivas

Tras la resolución del Congreso, Ecologistas en Acción, Lobo Marley y WWF han pedido a Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura y Medio Ambiente, que inicie los trámites para elaborar una nueva estrategia de conservación del lobo ibérico consensuada con todos los sectores implicados. Estos grupos piden que se implanten medidas de coexistencia entre el lobo y la ganadería, y que en la nueva planificación se ponga énfasis en las medidas preventivas para reducir los ataques, en lugar de fiarlo todo a autorizar la caza y pagar indemnizaciones cuando se dan ataques.

Entre las medidas, están la contratación de perros mastines para proteger al ganado, recoger las reses por la noche, instalar cercados para proteger las ganaderías y coordinar la agrupación de los semovientes cerca de los pueblos.

En todas las regiones al norte del Duero se autorizan diversos sistemas (batidas, aguardos...) para cazar lobos. “Llevan años queriendo reducir la solución del conflicto con permisos para matar a los lobos. Así, sin tomar otras medidas, lo que se está consiguiendo es que los ataques o bien se mantienen o bien se incrementan en algunas zonas. Son los ganaderos los que están cargando con el problema. Incluso algunos de ellos están tomando medidas preventivas sin ninguna ayuda de la Administración”, explica Theo Oberhuber, responsable de Ecologistas en Acción.

Caza furtiva y exhibicionista

Mientras tanto, el problema de la caza furtiva bloque la recuperación de la especie. La caza furtiva iguala el número de lobos cazados legalmente en algunas zonas. En los últimos meses, han aparecido 11 lobos decapitados, abandonados en la cuneta o colgados de señales de tráfico en pueblos en el entorno de los Picos de Europa. Estas señales macabras muestran que la caza furtiva se ha hecho exhibicionista.

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes denuncia la ineficacia de la Administración para frenar este goteo. Theo Oberhuber dice que el mensaje se dirige a la Administración para mantener la tensión. También atribuye a la presión de algunas organizaciones agrarias la decisión del gobierno de Cantabria de rectificar su plan inicial de declarar el lobo especie no cinegética.

Enlace a la fuente:
http://www.lavanguardia.com/natural/20170517/422634548801/politica-boca-lobo.html

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